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Hemos asistido en los últimos años a una revolución que muy posiblemente en el futuro será considerada a la altura de la invención de la imprenta o de la revolución industrial. El desembarco de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC) está cambiando nuestra sociedad en múltiples aspectos. En el caso de la educación estas tecnologías hace algunos años que ya están incursionando en nuestras aulas.
Algunos han pensado que estas tecnologías iban a ser la panacea, que sólo con el hecho de adquirir estos recursos para los centros educativos iba a desembocar en una mejora cualitativa del aprendizaje. Sin embargo las ansias por dotar a los centros educativos de nuevas tecnologías ha provocado que en ocasiones el equipamiento tecnológico acabara en sus cajas encerrados en armarios bajo candado. En ocasiones se ha pecado de ingenuidad, junto a los recursos tecnológicos es necesario capacitar a los docentes, no sólo en el uso de las nuevas tecnologías sino en metodologías que permitan un uso adecuado de estas tecnologías para el aprendizaje.
Las nuevas tecnologías están destinadas a seguir revolucionando la educación, el maestro ya esta dejando de ser un transmisor del conocimiento para ser un simple mediador en el proceso de aprendizaje. Los alumnos por su parte van a necesitar nuevos conocimientos y nuevas competencias. Esto a su vez desembocará en nuevas formas de evaluar el trabajo de los alumnos.
Y es que nuestra educación no puede ir siempre con retraso a la hora de incorporar los últimos avances de la humanidad, sino que debe tratar de ir adelantada al progreso. A fin de cuentas a los estudiantes les tocará vivir los tiempos futuros, es por ello que no pueden limitarse a conocer el pasado y el presente. La educación debe mirar también a los futuros probables, de este modo los estudiantes podrán prever y anticipar como funcionarán las cosas cuando accedan al mundo laboral.
En el caso de las nuevas tecnologías esto es aún más cierto, pues su progreso va a un paso vertiginoso, de modo que no tiene sentido centrarse en enseñar herramientas concretas que mañana serán obsoletas. Es necesario no dotar a los alumnos de un conocimiento mecánico de estas herramientas sino de un conocimiento general y un entendimiento más profundo que les permita dominar fácilmente herramientas futuras que sustituyan a las actuales.
Por otra parte es necesario que aprovechar los conocimientos científicos y tecnológicos para que los alumnos comprendan el mundo que los rodea, pero también se debe fomentar una actitud crítica en ello. Los alumnos no pueden tratar a la ciencia y la tecnología como verdades inmutables, después de todo la ciencia a lo largo de su historia no ha dejado de rectificar. De este modo estaremos fomentando una comprensión más profunda de la ciencia y tecnología que nos permita formar no sólo a los científicos, tecnólogos e investigadores del mañana, sino una sociedad más conectada y a la vez crítica con la ciencia.