jueves, 29 de marzo de 2012

Educación y tecnología

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Hemos asistido en los últimos años a una revolución que muy posiblemente en el futuro será considerada a la altura de la invención de la imprenta o de la revolución industrial. El desembarco de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC) está cambiando nuestra sociedad en múltiples aspectos. En el caso de la educación estas tecnologías hace algunos años que ya están incursionando en nuestras aulas.

Algunos han pensado que estas tecnologías iban a ser la panacea, que sólo con el hecho de adquirir estos recursos para los centros educativos iba a desembocar en una mejora cualitativa del aprendizaje. Sin embargo las ansias por dotar a los centros educativos de nuevas tecnologías ha provocado que en ocasiones el equipamiento tecnológico acabara en sus cajas encerrados en armarios bajo candado. En ocasiones se ha pecado de ingenuidad, junto a los recursos tecnológicos es necesario capacitar a los docentes, no sólo en el uso de las nuevas tecnologías sino en metodologías que permitan un uso adecuado de estas tecnologías para el aprendizaje.

Las nuevas tecnologías están destinadas a seguir revolucionando la educación, el maestro ya esta dejando de ser un transmisor del conocimiento para ser un simple mediador en el proceso de aprendizaje. Los alumnos por su parte van a necesitar nuevos conocimientos y nuevas competencias. Esto a su vez desembocará en nuevas formas de evaluar el trabajo de los alumnos.

Y es que nuestra educación no puede ir siempre con retraso a la hora de incorporar los últimos avances de la humanidad, sino que debe tratar de ir adelantada al progreso. A fin de cuentas a los estudiantes les tocará vivir los tiempos futuros, es por ello que no pueden limitarse a conocer el pasado y el presente. La educación debe mirar también a los futuros probables, de este modo los estudiantes podrán prever y anticipar como funcionarán las cosas cuando accedan al mundo laboral.

En el caso de las nuevas tecnologías esto es aún más cierto, pues su progreso va a un paso vertiginoso, de modo que no tiene sentido centrarse en enseñar herramientas concretas que mañana serán obsoletas. Es necesario no dotar a los alumnos de un conocimiento mecánico de estas herramientas sino de un conocimiento general y un entendimiento más profundo que les permita dominar fácilmente herramientas futuras que sustituyan a las actuales.

Por otra parte es necesario que aprovechar los conocimientos científicos y tecnológicos para que los alumnos comprendan el mundo que los rodea, pero también se debe fomentar una actitud crítica en ello. Los alumnos no pueden tratar a la ciencia y la tecnología como verdades inmutables, después de todo la ciencia a lo largo de su historia no ha dejado de rectificar. De este modo estaremos fomentando una comprensión más profunda de la ciencia y tecnología que nos permita formar no sólo a los científicos, tecnólogos e investigadores del mañana, sino una sociedad más conectada y a la vez crítica con la ciencia.

martes, 27 de marzo de 2012

Visión personal de curriculum, planes y programas de estudio

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Adentrarnos más en el conocimiento de la actividad docente exige conocer, diferenciar y poder tener una opinión crítica sobre conceptos como currículum escolar, plan de estudios y programa de estudios

El currículum escolar es la base de un proyecto educativo y en el se concretan de manera explícita e implícita distintas concepciones ideológicas, sociológicas, antropológicas, psicológicas, pedagógicas... que van a definir la intención y orientación de dicho proyecto. Como documento de mayor importancia en un proyecto educativo su realización debe tener muy en cuenta estas concepciones desde el principio, pues van a emerger constantemente en todos los niveles educativos. Estas concepciones debieran estar justificadas buscando siempre maximizar el beneficio para los estudiantes y para la sociedad.

Como producto cultural que es, se supone que debe estar siempre en movimiento, pues las cambiantes exigencias de la sociedad y muy especialmente del mundo laboral siempre hacen que vaya un paso por detrás de la realidad. Sin embargo no circula la suficiente información hacía arriba de la organización de un centro educativo como para que  este permanentemente adaptado a la realidad. Sería necesario también una mayor relación con el mundo laboral y una mayor implicación de este sector en la educación.

Se considera que existe un currículum formal u oficial cuya puesta en práctica es el currículum real o vivido. Existiendo además un currículum oculto que sin estar explícito ni ser pretendido se obtiene de la interacción en las aulas. Por último existe lo que se llama un currículum nulo que es la parte de la realidad que no se incluye en la educación por considerarse inadecuado. Pienso que el currículum formal u oficial tiene que contemplar que el currículum real se vaya a parecer lo más posible al formal, considerar también que aspectos no considerados van a tener cabida en un currículum oculto, para poder preverlos y en la medida de lo posible considerarlos en el currículum oficial,  y dejar atrás los prejuicios que generan un currículum oculto.

En los planes de estudio recaen las concepciones que mantienen un proyecto curricular, así como la concepción del profesional que se desea formar y su papel de la sociedad. Es muy importante establecer claramente una concepción realista del profesional que se desea formar, en muchas ocasiones esté perfil queda distorsionado para satisfacer otros intereses. Debe tenerse en cuenta de verás cual es el perfil pretendido y demandado por la sociedad.

El plan de estudios deriva del currículum formal, y es del currículum de donde emanan todos los elementos que lo integran. Estos elementos que lo integran no deben estar sólo organizados sino también relacionados y justificados. En ocasiones por ejemplo se especifican organizaciones y duraciones de estudios que buscan satisfacer necesidades mercantiles (más profesionales formados en menos tiempo) y no tienen tan en cuenta la calidad educativa, esto creo debe ser valorado antes de tomar este tipo de decisiones.

El plan de estudios permite establecer la relación vertical entre asignaturas, así como también la relación horizontal. Sin embargo es necesario poner mucha más atención en estas relaciones, no sólo para saber que conocimientos no se pueden adquirir con otros previos, sino para presentar estas relaciones a los alumnos. Se debe fomentar que los docentes sean capaces de relacionar constantemente unas materias con otros de modo que el alumno pueda obtener una visión de conjunto.
Los programas de estudio consisten en la organización y planificación de cada asignatura, área o módulo, constituyen los programas de estudio. Son herramientas fundamentales para los docentes y sin embargo los docentes sólo pueden utilizarlas de guía debido a sus propias carencias.
Para realizar un programa de estudios conviene conocer las características y número de los estudiantes, recursos con los que se cuenta, horario, tipo de unidad didáctica ... Pero estos aspectos no siempre se tienen en cuenta, pues no es posible tal y como funcionan los proyectos educativos realizar una actualización constante.

Se propone que los programas sean plasmados y presentados a los alumnos para que estos puedan analizarlos, aclarar dudas y sugerir modificaciones acordes a sus necesidades y expectativas. Pero esto es más bien utópico, desgraciadamente los alumnos no conocen tan bien el programa, ni los planes ni el currículum como para poder opinar; y como mucho sugieren cambios básicos en la planeación como pueden ser las fechas de exámenes.

lunes, 26 de marzo de 2012

Aprendizaje significativo y situado en el desarrollo de competencias

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Existe una necesidad para desarrollar competencias a partir de aprendizajes significativos y situados en la realidad que es necesario estudiar y entender, para ello es necesario comprender los distintos conceptos involucrados: competencia, aprendizaje, aprendizaje significativo y aprendizaje situado.

En primer lugar, es necesario tener claro el significado de competencia que ya estudiábamos hace unos días. No hay que confundir la competitividad operativa, tan común al escuchar hablar sobre competencia en el mundo empresarial y la competencia cognitiva, siendo está propia del mundo académico. Estas diferencias estriban en las diferencias existentes entre competer y competir, de los que la palabra competencia adquiere significados muy distintos.

De este modo hay que tener presente que no se deben confundir las capacidades articuladas entorno al conocimiento profesional con las capacidades articuladas según las necesidades de las empresas para competir en los mercados. Es imprescindible tener en cuenta lo humano y lo social en el modelo de competencias, no caer en la competitividad, enfatizando la colaboración y el aprendizaje personal, que de otro modo podrían quedar relegadas. El desarrollo debe competencias debe incluso fomentar este factor humano, como es la colaboración, incluso en el ámbito empresarial.

Capacitación y educación se consideran conceptos distintos, para adentrarse en su diferencia es necesario profundizar en el concepto de aprendizaje. Aprender se puede considerar que consiste en incorporar contenidos que proceden de nuestro exterior, sin embargo es necesario tener en cuenta que aprender consiste más bien en asimilar que en adquirir.

El ser humano sufre una transformación durante el aprendizaje y tendría que considerarse esta transformación del sujeto y no sólo enfocarse en los contenidos como suele ser lo habitual. Desde luego esta transformación tiene su importancia y es necesario entender la naturaleza del aprendizaje y la profunda transformación que se produce en el individuo para poder hablar de aprendizaje significativo y aprendizaje situado.

Algunos defienden que el aprendizaje no significativo es aquel solamente discursivo y memorístico. Para la psicología humanista existencial el ser humano solo aprende de manera significativa las cosas que piensa son importantes para su supervivencia o su desarrollo personal, mientras que el constructivismo expone que en el aprendizaje significativo es posible asimilar los nuevos contenidos a los viejos dentro de la estructura cognitiva del individuo. Sin embargo estas posturas no son opuestas y pueden ser visiones complementarias de un mismo concepto.

Por otro lado en el aprendizaje situado se trata de ubicar los procesos enseñanza-aprendizaje de unos contenidos dentro de alguna realidad que permita la acción de modo que se desarrollen unas competencias determinadas. No todo sitio en este caso es un lugar físico, ni toda acción una actividad.

Desde luego no hay que confundir competencia y conocimiento. Podríamos decir que competencia es la capacidad de actuar de forma eficaz en un tipo concreto de situación, capacidad que se apoya sobre unos conocimientos sin estar reducida a los mismos. También podemos ver la visión del constructivismo que dice que la competencia es una capacidad para movilizar saberes en un contexto concreto para atender a una situación, solventar un problema, tomando decisiones y cumpliendo unos objetivos.

El capacitador sitúa al estudiante en situaciones que lo obligan a alcanzar un objetivos, resolver problemas y buscar respuestas. De este modo es muy importante que el docente no se limite a exponer saberes en un discurso sino que relacione estos saberes con situaciones concretas. Sin embargo el discurso expositivo no tiene porque ser excluido.

Se puede reconocer una competencia porque se relaciona de manera adecuada los conocimientos previos con un problema. En la resolución de esta problemática basada en competencias se movilizan los conocimientos en el momento en el que la estructura que los contiene trata de ponerlos al servicio de una competencia.

De este modo podemos decir que conocimiento y comprensión caminan junto a la competencia, siendo parte integral de esta.

Es interesante destacar que las competencias se desarrollan a partir de esquemas de acciones anteriores, de modo que estas no se pueden adquirir ni construir. Esto mismo ocurre en el caso de los conocimientos, que han de estar basados en conocimientos anteriores. Las competencias se desarrollan por la existencia de unos conocimientos anteriores, de una estructura cognitiva que los moviliza y una problemática que provoca que el individuo decide resolver.

Es importante así mismo conocer el concepto de aprehender: Aprehender sería asir mentalmente. La aprehensión de la realidad se basa en la construcción asimilativa que efectúa el individuo. Hay que destacar que el aprendizaje significativo es de suma importancia para la educación centrada en el individuo. Para ello es necesario asimilar lo aprendido, haciéndolo propio. El individuo se apropia de un conocimiento que el mismo esta construyendo, haciendo al mismo tiempo propia la realidad. De modo que el aprehendizaje consiste en un proceso adaptativo mediante el cual construyendo un conocimiento de la realidad el individuo se construye a si mismo. Así que un aprendizaje siempre será aprehendizaje, ya que uno hace propia una realidad y se construye a sí mismo, y por ello representa aprendizaje significativo

No se puede atribuir a la acción o inacción del maestro el aprendizaje significativo, sino a la acción del estudiante a propósito de los contenidos temáticos y su necesidad personal de adaptación a su propio mundo. De modo que no se puede mediar ni facilitar el aprendizaje, el maestro se limita a proveer unas herramientas que cree que el estudiante puede necesitar, pero para un alumno las herramientas necesarias pueden ser muy distintas a estas.

Hay que destacar que enseñar también implica aprehender, es decir hacer propia una realidad y construirse a uno mismo. Es un proceso que también atraviesa el docente, pues no se puede enseñar sin aprender, y el aprender es aprehender.

El aprendizaje significativo puede tener un cierto grado, siendo más o menos significativos, pero todos los aprendizajes son significativos. Podríamos establecer dos modos de situar el aprendizaje: El interés del estudiante por aprender algo y la posibilidad de que el estudiante consiga construir dicho conocimiento. Dentro del interés del estudiante podríamos distinguir tres tipos de intereses: Interés por controlar la realidad, por comprenderla y por transformarla. Podemos hablar de que situar el aprendizaje supone favorecer que el estudiante halle su interés por aprender algo.

Por otro lado la situación educativa debería estar organizada en función de las posibilidad de desarrollo cognitivo de los estudiantes según la zona de desarrollo próximo (distancia ente el nivel de desarrollo en la resolución problemas bajo la guía de un docente o en colaboración con otros más capacitados frente a la resolución de problemas en solitario).

La acción garantiza el conflicto cognitivo, es en la acción donde el conocimiento adquiere un sentido propio para cada alumno. El denostado discurso magisterial, frente a la acción, también es una forma de producir aprendizaje. Es decir, el discurso puede ser parte de la acción. Los conocimientos no existen, sino que se construyen con la acción, pero la acción no basta si no consideramos la situación de los estudiantes

Las competencias deben incluir cuestiones humanas y no sólo relativas a los valores de los mercados. Los mercados no pueden estar por encima de los seres humanos. Son necesarios no sólo saber conocer, saber hacer, sino también saber convivir y saber ser. Por otro lado si las competencias carecen de un sentido teórico-crítico las profesiones se convierten en simples oficios.

Como conclusiones destacar que el desarrollo de competencias no es solo desarrollar capacidades para afrontar el entorno social y profesional, sino que influye en la construcción de sí mismos que hacen maestros y estudiantes. Lo significativo que sea un aprendizaje no depende del maestro, ni el programa, ni la institución.. sino del propio interés del estudiante. Hay que elegir la acción pensando en la zona de desarrollo próximo y en el interés del estudiante

La formación de profesionistas se debe a la sociedad, la formación no puede estar completamente orientada a los mercados, con el objetivo de satisfacer las demandas de ciertas profesiones. No sé puede olvidar que al fin y al cabo estamos formando personas, nada más y nada menos.

viernes, 23 de marzo de 2012

Del acto de Competir, al acto de Competer en la Docencia

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En español existen dos verbos competir y competer, que a pesar de provenir del mismo verbo latino (competĕre) tienen significados distintos. Competir es más utilizado en nuestro idioma que competer y comprende las nociones de contender, disputar, rivalizar... Por otra parte competer significa pertenecer, coincidir o incumbir a uno alguna cosa. La dificultad para entender la palabra competencia es que puede referirse tanto a competir como a competer.

Nuestras vidas están enfocadas a la competencia, en el sentido de competición. En la competición siempre se pierde o se gana. En las ocasiones en que existe un empate, casi siempre se pospone la elección del ganador y el perdedor hasta un nuevo enfrentamiento. Competimos en el trabajo por un ascenso, competimos por un asiento en el metro o por un estacionamiento para nuestro vehículo, competimos por ganarnos la simpatía de ese mejor amigo que compartimos con otros amigos no tan buenos. Al fin y al cabo siempre estamos compitiendo, y casi siempre –por pura estadística– perdemos. Para que unos puedan ganar muchos otros tendrán que conformarse con perder, por mucho que traten de disfrazar esta derrota como una victoria pírrica.

Esta competición nos viene inculcada desde niños, siendo la escuela uno de esos lugares en los que tradicionalmente se nos ha obligado a competir, y todavía, en gran medida, se obliga a las nuevas generaciones a seguir compitiendo. Es necesario un cambio de visión. Muchos aún pugnan por educar a sus niños en la competición, alegando que esto los hará fuertes en los momentos difíciles de la vida y les enseñará a superar los obstáculos. Lo que no se dice es que la superación de esos obstáculos a menudo implica pasar por encima de los demás.

Debemos cambiar este modelo por uno basado en competencias, esta vez de competer. Debemos ser competentes en nuestro trabajo, debemos ser competentes en nuestras relaciones con los demás y en muchos otros aspectos de la vida diaria. Este tipo de competencia implica que estamos preparados para la vida diaria, preparados para realizar bien nuestras tareas pero sin necesidad de pasar por encima de los demás. Un modelo basado en este tipo de competencias fomenta el trabajo en equipo, la colaboración, que las personas se ayuden unas a otras. En definitiva un modelo más sano para la sociedad.

Debemos enseñar a nuestros alumnos a todos los niveles a ser competentes. Deben desarrollar las competencias necesarias para los retos que les demandará la vida, pero estas competencias sí han de fomentar un aprendizaje colaborativo, un aprendizaje donde el docente es más un guía que facilita el aprendizaje que un maestro tradicional.

Las Tecnologías de la Información y la Comunicación deben ayudarnos en esta tarea, haciéndonos más competentes y no más competitivos. Es necesario fomentar el desarrollo de lo que llaman inteligencia colectiva, una forma de inteligencia que surge de la colaboración. Internet debe ser, y en muchos aspectos ya es, una fuente de información puesta libremente a disposición de los demás, para que puedan sacarle el partido necesario.

Es cuestión de competer y no de competir, pero sobre todo de formar personas competentes y no competidoras.

Mi confrontación con la docencia

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Mi primera confrontación con la docencia llegó a una temprana edad. Yo era un buen estudiante y ya en la secundaria daba clases de apoyo a algunos amigos. No eran clases muy formales: nos reuníamos en la casa de alguno de nosotros y yo les explicaba la materia, luego realizábamos algunos ejercicios y un repaso. Generalmente estudiábamos materias como matemáticas, física o química, que eran las que resultaban más áridas para mis compañeros. Estas clases de apoyo me eran de mucha utilidad a mí mismo, pues me servían para estudiar el examen, y mientras estudiaba no sólo reforzaba mis conceptos sino que aprendía. Desde pequeño creo que siempre he tenido un ansia voraz por nuevos conocimientos, que desgraciadamente se ha ido moderando con el paso de los años, y creo que esta primera experiencia con la docencia fue la que grabó en mi mente la relación tan estrecha que existe entre enseñar y aprender, tanto es así que creo que no se puede ser un buen maestro si uno no se esfuerza por aprender a diario.

Tras este primer acercamiento pronto aprendí que de esta vocación de enseñar también se podía vivir. Durante los siguientes años y hasta que finalicé mis estudios de ingeniería dí clases particulares a alumnos de secundaria y bachillerato, aunque nunca más a compañeros de mi propia clase, para ganar algo de dinero. Este dinero me permitía tener mis gastos y seguir estudiando sin tener que recurrir constante a la ayuda de mis padres.

Sin embargo a pesar de estar varios años dando clases de apoyo a estudiantes no me había planteado como objetivo profesional la docencia. Pensaba que tras terminar mis estudios encontraría un trabajo en la industria privada que me satisficiera. Sin embargo, cuando sólo me faltaba mi tesis para acabar la ingeniería estuve buscando un trabajo a media jornada que me permitiera ganar algo de dinero mientras terminaba mis estudios. El trabajo que encontré, gracias a un maestro que había tenido unos años atrás en mi tercer año de ingeniería, fue en un laboratorio de investigación. Estuve trabajando allí incluso después de haber finalizado mis estudios, pues el trabajo realmente me gusto. Este trabajo, y toda la ayuda que me proporcionaron en él, fue lo que me impulso a estudiar la maestría. La maestría no sólo incremento mi motivación para trabajar en el mundo de la investigación, sino también de retomar la vocación de docente. A mi parecer docencia e investigación tienen que ir dados de la mano, un buen investigador debe tener la oportunidad de compartir con los estudiantes su conocimiento sobre su área de estudio, pero además un docente no será un buen docente si no actualiza constantemente en su área, y no hay mejor actualización que el estudio del conocimiento frontera necesario para crear conocimiento en la investigación.